Sunday, November 11, 2007

La fe y las dudas

La Biblia dice que la fe es “la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11.1). Si asistes a una iglesia, es probable que ya hayas oído éste. Pero, ¿qué quiere decir? Siempre he creído que la fe no es absoluta, que no es algo que puedes probar. Sin embargo, también la fe tiene un elemento de la certeza. Quizás no tengas mucho que sea seguro, pero por lo menos puedes estar seguro de lo que se espera. Esperamos en la salvación, y se encuentra en Jesucristo. Él es lo que esperamos. Y aunque no vemos todo, podemos tener una convicción de lo que es verdad. A la vez, las dudas son partes de la fe. Pero las dudas no destruyen la fe, sino que la alimentan. Es la verdad que las dudas pueden destruir a una persona cuando se quedan circulando en la mente. Las dudas escondidas pueden corroerte hasta que vives en un infierno vivo- como San Manuel. Pero si las llevas a Dios, puedes aprender más de quién es Él. Tantas personas en la iglesia ocultan las dudas porque tienen vergüenza de tenerlas. Y también tienen miedo de decírselas a Dios. Pero no hay una duda a cual no pueda responder Dios. No va a responder así: “Ah, me desenmascaras. Mentí; no existo” Él tiene respuestas y podemos aprender tanto por admitir que tenemos dudas. No molestan a Dios. Y no importa cómo responden otras personas al hecho que tenemos dudas porque todos dudan. Somos humanos y no sabemos nada.

Lo que creo de San Manuel Bueno

En realidad me frustra el personaje de San Manuel. Engañó a la gente porque le vendió lo falso. Durante sus conversaciones con Lázaro, aludió a la idea comunista que la religión era el opio del pueblo, de las masas. Esta era la opinión de San Manuel; la religión servía como una mentira para alegrar a la gente, que vivieran en la ilusión que había una explicación y una eternidad. Tenía orgullo en creer que, porque tenía más educación, que necesitaba proteger al pueblo simple de la verdad. Creía que, si no continuaba el embuste, las vidas de la gente se destruirían. La aldea tenía una fe simple, sin embargo quizás no debiera preservar esa fe. La fe del pueblo no era sana porque era tan dependiente de San Manuel. Él consumía sus vidas diarias; estaban obsesionados por su líder espiritual. Y San Manuel lo permitía pasar. Era verdad que no buscaba la atención, pero continuaba el engaño y servía como el ejemplo ideal. Era engaño- les decía que el mundo no era lo que era. En realidad, hay dudas. No hay personas ideales. No hay la fe simple- a veces es la lucha que describe Unamuno. Sí se sacrificó la vida, pero no era necesario. Podía haberle ayudado más por decir la verdad y dejarle descubrir lo que quisiera creer el pueblo. Era mejor que la aldea creyera lo que quisiera y que tuviera una convicción sobre ello, en vez de creer lo que dijera un individuo. Creo que la gente no era demasiada simple que no pudiera haber creído por sí misma.

Thursday, November 8, 2007

Las traducciones del capítulo 16...

La solitaria y melancólica luna derramó su luz débil en las piedras ásperas del castillo viejo. El ladrido solo y distante le añadía una nota misteriosa a la escena. Isabela se acercó a la puerta sin poder creer lo que iba a hacer. ¿Cuánto tiempo tardaba en regresar aquí? Volvió la cabeza para ver a Ramón, quien exclamó, “que conste que el plan no es el mío.” Pero ella sabía que era la única solución. La dueña de la casa de huéspedes era una mujer muy económica, pero aun su ayuda no podía estirar los fondos decrecientes. El problema era simple- les faltaba el dinero. Y la única persona que podía ayudarles era el que desheredó a Isabela al oír del casamiento- su padre. Se esforzó a llamar a la puerta. Un criado desconocido abrió la puerta, les miró fijamente por un rato, se secó la sudorosa frente, y les dejó entrar en el castillo. Isabela sabía donde estaría su padre. Mientras se acercaron al despacho que salía del gran pasillo, oyeron un grito autoritario y frustrado de “¡Este dichoso chimenea nunca funciona!”. Isabela no podía evitar reírse de oír éste; su padre siempre quería controlar todo y el mundo de él tenía que ser ordenado a su gusto. Isabela respiró y entró en la sala…

Monday, November 5, 2007

Don Juan- por qué no recibió perdón

Don Juan es el arquetipo de un personaje que hace lo quiera sin pensar en las consecuencias. Lo hace así hasta que está al punto de morirse, cuando intenta arrepentirse de su pecado. Pero es demasiado tarde y él va al infierno. No es posible que se salve porque en realidad no se arrepiente. El arrepentirse es más que decir “lo siento” al fin de la vida. Es necesario que haya la comprensión de lo mal que ha hecho y que tenga el deseo de cambiar la vida. Don Juan no quiere cambiar su vida, sino que quiere escapar las consecuencias del infierno. Se dice en Romanos, capítulo 6, que no podemos continuar pecando porque cuando creemos en Jesucristo, morimos al pecado y ya no es parte de nuestras vidas. Jesucristo no sólo necesita ser nuestro Salvador, sino también necesita ser nuestro Señor. Recibimos el perdón de Dios, pero necesitamos seguirlo y obedecerlo también. Hay mucha gracia porque todavía no somos perfectos y Dios nos ayuda a servirlo. La vida que sólo usa la gracia de Dios para pecar más no se da cuenta de lo que significa la cruz y la resurrección, que ahora debemos tener una nueva vida en Él. Don Juan quiere la gracia de Dios sin el cambio, que es arrepentirse.

Monday, October 29, 2007

Elogio a Don Juan

No lamento la vida que tenía Don Juan, sino la vida que podía haber tenido. Tenía tanto- era un hidalgo que tenía el favor del rey a pesar de lo malo que hiciera. Iba a casarse con Doña Ana, cuya belleza rivalizaba con la naturaleza, por sólo su posición social. Aun cuando había de casarse con Isabela, el rey iba a nombrarle conde. Así, no tiene sentido que él estaba tan descontento con la vida. Siempre necesitaba buscar otra mujer u otro engaño para satisfacer su adicción sexual. Era cierto que a él no le importaban las consecuencias de sus acciones, que siempre pensaba que tendría más tiempo para arrepentirse antes del juicio. Eso explica porque era un sinvergüenza, pero no explica porque siempre quería engañar a otros. Siempre buscaba más sin darse cuenta de lo que ya tenía. Arruinó tantas vidas, incluida la suya, en su deseo de tener el placer inmediato. Pero la lástima existe en que pudiera haber tenido el placer sin los engaños y las seducciones. Debemos elogiar al hombre con futuro seguro que gastó todo en los trucos inútiles y sin sentido.

Carta a Don Juan

Querido Don Juan,

Tanto como he gozado nuestro tiempo juntos, he llegado a un tiempo en que necesita algo más sustancial en una relación romántica. Aunque conozco su posición en la tierra, no puedo quitarme de la impresión que no me valgas en realidad. Es como si yo sólo fuera otra hazaña que pudieras apuntar. Crees que todo gira alrededor de ti mismo. Sé que valgo más y necesito portarme así. Es posible que te sea difícil oír eso porque estás acostumbrado de recibir lo que quieras, pero puedes aguantarlo. Se dice que hay muchos peces en el mar, y tú eres un gran pescador. Quizás puedas localizar una pescadora que te convenga. Al fin, verdaderamente no somos compatibles. Soy oveja; eres cabrito. Bueno, hasta después de eso rato tan largo,

Doña Fulana de Tal

Carta de Don Quijote a su dama, Dulcinea del Toboso

¡Señora de mis pensamientos y mis hazañas! Como me ha cautivado tu belleza. Cada momento de ausencia me arranca las entrañas; espera la oportunidad de ver tu gracia otra vez, que me das la vida y la existencia que no tienen sustancia sin ti. Siento que muero, que me hago añicos. El único alimento que tengo es la esperanza de lograr las hazañas para darte gloria. Te dedico mi fuerza y mis armas- todo que hago es por ti. Tú, el sol de las estrellas, la flor de fermosura.